No hay nada como la relación madre-hija. Tampoco hay nada como descubrir que tu capitana, que es un monolito, solía ser una alférez despreocupada que accidentalmente hizo desaparecer a toda su tripulación en un experimento fallido. Por suerte para Beckett Mariner, ella puede vivir ambas experiencias el mismo día mientras su madre, la Capitana Freeman, le cuenta una historia del pasado sobre cómo ella "era igual que tú cuando era joven", y "los errores nos ayudan a crecer, bla, bla". Mientras tanto, todo lo que Mariner quiere saber es ¿cómo pudo Freeman permitir que Pulaski llevara ese peinado?