Esposado y atrapado en una sala de interrogatorios, Marcus se convierte en el principal sospechoso de un brutal asesinato que está seguro de haber presenciado. La policía no le cree, y su narcolepsia no ayuda. Limpiar su nombre es solo el primer paso. El segundo paso es encontrar al verdadero asesino antes de que el verdadero asesino lo encuentre a él.