La única cosa que Saoirse siempre ha sabido: las brujas son malvadas. Pero ahora ella es una, y tiene que lidiar con lo que eso significa para ella y su hermano Brahm. Mientras tanto, Nicneven tiene planes que podrían significar el fin de Irlanda tal como la conocen. Saoirse debe aprender a controlar su magia –y su temperamento– si quieren tener alguna posibilidad de derrotarla. ¿Están sus propios prejuicios contra las brujas creando una barrera más grande entre ella, sus poderes y su familia?