A Saoirse le resulta cada vez más difícil no ceder a la tentación de su ira, y sus seres queridos, ahora en peligro casi constante, no parecen entender la presión a la que está sometida. Ahora ha enviado a Hugh lejos, y Brahm ya no confía en que Saoirse pueda cumplir sus promesas de no perder el control de sus poderes. Pero con el fantasma de su madre dándole valor y el apoyo de Nan, aún tiene que intentar derrotar los males que acechan la isla. Pase lo que pase, las personas que la aman no están dispuestas a renunciar a ella, pero también hay una fuerza acechando, lista para traicionarlos, que Saoirse no puede esperar. Y alguien a quien ama podría ser su próxima víctima.