Mónica está cada vez más cerca de descubrir la verdad sobre la muerte de su hermano… dispuesta a hacer cualquier cosa —cruzar cualquier límite— para que suceda. Samantha Strong debería estar preocupada, pero en cambio, la emoción nunca ha sido mayor. Su presa desprevenida se retuerce en sus garras. Para Samantha, aquí es donde empieza la verdadera diversión.